Entiendo y comparto la indignación de la sociedad democrática venezolana por la decisión del Tribunal Supremo de Justicia sobre las inhabilitaciones, en particular la inhabilitación contra el alcalde Leopoldo López, pero ésta no era sino el último eslabón de un perverso, premeditado y bien encadenado trajín. No sorprende, pero tampoco engaña.
agosto 11, 2008
Entiendo y comparto la indignación de la sociedad democrática venezolana por la decisión del Tribunal Supremo de Justicia sobre las inhabilitaciones, en particular la inhabilitación contra el alcalde Leopoldo López, pero ésta no era sino el último eslabón de un perverso, premeditado y bien encadenado trajín. No sorprende, pero tampoco engaña.
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