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octubre 02, 2008

Capitalismo intoxicado. Domingo Fontiveros

Desde que hace 6 meses sucumbió el banco de inversión Bear Stearns, los problemas financieros en EEUU siguieron creciendo, a pesar de ajustes costosos en muchas instituciones bancarias, hasta llevar al sistema a hacer crisis con el hundimiento en estos días de Merrill Lynch y Lehman Brothers, encima del ocurrido poco antes con las centrales hipotecarias Fannie Mae y Freddie Mac, y del gigante asegurador AIG.

julio 23, 2008

Inhabilitado ¿...quién?. Domingo Fontiveros
Desde este régimen se ha inhabilitado en forma arbitraria a un número grande de ciudadanos para aspirar a cargos de elección popular, lo cual es rechazado dentro y fuera del país. Pero tan cierto como esto, es que se ha venido inhabilitando a las actividades económicas privadas, desde hace tiempo, a través de un amasijo creciente de controles, intervenciones directas y expropiaciones que fosilizan a gran parte del aparato productivo.

julio 08, 2008

Inflación mundial. Domingo Fontiveros
El precio del crudo se ha convertido en punto álgido de la economía mundial. En cinco años, su valor se ha cuadruplicado, superando todos los pronósticos. Y continúa subiendo, porque la presión de demanda sigue alta y la producción no reacciona lo suficiente.

mayo 12, 2008



¿Varita mágica?
Domingo Fontiveros
El Gobierno quiere ufanarse con la idea de que libra una lucha gloriosa contra la inflación. Desde el cambio en los ministros de economía a principios de año, con sus decisiones ha subido los intereses, restringido el crédito, y retenido gasto público, aparentando cumplir instrucciones de receta de algún manual fácil de economía política para enfriar la demanda. seguir leyendo...

mayo 07, 2008

SOCIALISMO PRIMERO
Domingo Fontiveros

Todos los partidos democráticos modernos se nutren del liberalismo, aunque muchos no lo admitan. Lo cierto es que sin el principio de la libertad individual y los derechos consustanciales a ella, la democracia jamás... continua leyendo

febrero 18, 2008


Dioses de la economía
Domingo Fontiveros

La escasez venezolana tiene varias causas, y el Gobierno no corrige ninguna
El Gobierno debe dejar de imitar a los regímenes que aplican el autoritarismo económico como si fueran dioses, y menos aún profundizar estos rasgos de su gestión. No existen dioses en la actividad económica. La economía funciona más bien como un ecosistema (dice Rothchild), donde cada elemento tiene su lugar, itera con los otros, y evoluciona por iniciativa de sus propios componentes, siguiendo las señales que entre todos intercambian. Si hubiera un controlador central del sistema ecológico, los resultados serían letales. Igual en lo económico.
Existen problemas apremiantes en la economía venezolana.

febrero 11, 2008


Publicado en Diario El Universal
Domingo Fontiveros

Salidas viables

¿Qué queda esperar de la sapiencia del Gobierno ante la perspectiva de barranco?
La economía del Gobierno ya no da más. Menos crecimiento y más inflación es el cóctel que tiene como oferta para un año electoral que sin mejoras económicas y sociales volverá a serle hostil. Todavía tiene una expectativa de alto precio petrolero, aunque esta puede esfumarse si el decaimiento del mercado de consumo americano se acentúa en estos meses.

Aparte de esta esperanza, lo que hereda de su pésima política económica en 2007 y de antes, es un paquete grande de problemas.

mayo 15, 2007

Domingo Fontiveros // Contra la economía

A los proyectos hegemónicos les disgusta la democracia porque limita el ejercicio del poder. Tampoco les gusta la economía, porque sus reglas imponen restricciones al uso de los recursos. No es casualidad que sigan acumulándose evidencias de que el paradigma que intenta implantar el Gobierno consiste básicamente en un régimen de partido único en lo político, y de único propietario de todo lo significativo en lo económico. Es el paradigma del gran acaparador de poder y riqueza bajo un solo comando y una sola dirección, al que le han puesto como nombre Socialismo del Siglo 21.

La arremetida contra el sistema económico no es nueva, pero adquirió en lo que va del año dimensiones tormentosas, y está quebrando las bases más fundamentales de su funcionamiento. Con las expropiaciones caprichosas de Cantv y Electricidad se acentuó la política de ocupación forzosa de empresas privadas que se había iniciado ya en el sector petrolero y en numerosas fincas. No importa cuan bien esté funcionando una empresa, ningún interés está exento de recibir el mismo tratamiento, como ha quedado en evidencia con las recientes amenazas de expropiación proferidas contra la banca y Sidor. El caso de RCTV se ha vuelto emblemático, incluso a nivel internacional, de la ambición hegemónica que nutre al proyecto llamado socialista. La ruptura de facto con el Banco Mundial y el Fondo Monetario son otras acciones que reiteran la escasa valoración de compromisos internacionales, como sucedió antes con la Comunidad Andina, sin atender a la utilidad actual o potencial que tales instituciones puedan tener para Venezuela. La persecución contra comerciantes y empresas también ha arreciado, bajo los auspicios de diversas agencias gubernamentales que han asumido un más agresivo papel como represores del mundo comercial.

Paralelamente, al (ex) Banco Central se le han retirado últimamente unos $ 12.000 millones, que representan alrededor de un tercio de sus reservas internacionales; las reservas del Tesoro disminuyeron Bs. 8 billones en enero-febrero; la industria petrolera se endeudó en menos de 4 meses en montos equivalentes a más de $11.000 millones; se han asumido nuevos compromisos de pago por expropiaciones que suman varios millardos de dólares y se han incumplido compromisos anteriores que suman otro tanto. Inmensas operaciones financieras de las que se desconocen los detalles y cuyas informaciones en algunos casos son referenciales pero nunca contradichas oficialmente, respecto a varias de las cuales se desconoce el propósito y uso final. De hecho, se ha creado un entramado financiero al margen de las finanzas públicas propiamente dichas, cuyas implicaciones para el país son muy graves, en la cual de forma opaca se canalizan recursos y se aumentan velozmente los pasivos nacionales.

Con esta combinación de acciones y manejos se está implantando el modelo que el régimen llama socialista, que cambia radicalmente el sistema económico (y político) de la nación por encima de la Constitución aprobada hace 8 años. Mientras tanto, la inflación continúa acelerándose, el tipo permuta permanece en las nubes y la escasez de bienes y materiales se generaliza. En el régimen no parecen darse cuenta de la naturaleza del enorme problema en que están metiendo a Venezuela.

dfontiveros@cantv.net
Publicado Diario El Universal 13/05/07

mayo 10, 2007


ECONOMIA POLITICA DEL ETANOL
Domingo Fontiveros


Lo del etanol provoca estridencias en el continente americano desde cuando fue publicado el acuerdo Bush-Lula para su desarrollo conjunto y el rechazo inmediato a este entendimiento por parte de Cuba y Venezuela, con expresiones muy fuertes en contra provenientes de los presidentes de ambos países. La polémica contiene además un aspecto curiosamente paradójico, ya que quienes criticaron fueron hasta hace nada abanderados del desarrollo de este biocombustible en sus propias geografías y ofrecieron colaborar con otros gobiernos con el mismo propósito. Venezuela tuvo que desdecirse en la reciente cumbre energética de Margarita, apelando a una consigna ligera (etanol sin perjuicio a la producción de alimentos), ofreciendo sin que fuera chiste comprar 200.000 barriles diarios del producto a Brasil y proclamando casi que por decreto que la reunión fue un "éxito".

Es evidente que el virulento ataque inicial tuvo una motivación profundamente política, y tradujo un revés ante el protagonismo adquirido por Brasil, no solo en el tema estrictamente energético sino en el plano de los reacomodos geopolíticos de la región, en particular frente a los Estados Unidos y los lineamientos trazados por el eje Caracas-Habana. El discurso de confrontación antiamericana, que ha sido constante en la diplomacia, mediática y no, del gobierno venezolano desde hace varios años, y del cubano desde tiempo inmemorial, queda momentáneamente al menos descolocado por la apertura de canales de cooperación en torno al desarrollo de este combustible por parte de los EE.UU. y un número potencialmente elevado de países de América Latina y el Caribe.

La cambiante posición venezolana sobre el tema resta nuevamente credibilidad a su política exterior y sobre todo deja al descubierto un contradictorio y pretencioso oportunismo. Si la oferta de importar etanol brasileño lució como una improvisación del momento (como dueño de casa halagando de palabra a sus invitados), el volumen de compras (200.000 b/d) anunciado escapa de toda consideración realista, pues se equipara o supera (¿quién sabe de verdad?) al consumo total de gasolina de vehículos en el país, y no toma en consideración las adaptaciones necesarias en el parque automotor para su utilización.

Más allá de estas cuestiones coyunturales, es bueno decir que el etanol no es una panacea, ni tampoco una total novedad. Como fuente de energía, es apenas un componente más del abanico de posibilidades que surgen como atractivos económicos ante el encarecimiento del petróleo y de vías para la diversificación de fuentes y seguridad energéticas, ante la inestabilidad potencial en los suministros petroleros provenientes de algunos países y lo que pudiera ser el "pico" en la capacidad mundial de producción del hidrocarburo. No pasa de ser apenas una parte de ese abanico. Por otro lado, se viene utilizando desde hace años en Brasil y EE.UU., en forma relativamente exitosa, y en muy pequeña escala en otros países, desde Europa hasta China.

La novedad radica en la escala de producción propuesta como alcanzable, dado nada menos que la disposición a utilizarlo por parte de la economía norteamericana, lo que supone el alineamiento tanto de ese gobierno como de poderosos intereses económicos. Esta escala se presente en principio como suficiente en magnitud para tener un impacto económico de significación en las regiones o países que se involucren en el proyecto como proveedores de la materia prima o del propio combustible, ya que pondría en movimiento una considerable cantidad de factores de producción en la agricultura, incluyendo suelos, maquinaria, mano de obra, infraestructura, investigación, etc., con repercusión directa en la población y con efectos durables en el tiempo, no sólo en términos de ingreso sino de empleo permanente de recursos y personas, en países que hoy encaran dificultades para un mayor desarrollo agrícola.

Este acuerdo, detrás del cual se encuentran los avances en materia tecnológica en el área, logrados durante años, sobre todo en los últimos cinco, desviste al etanol de ese aura de aspiración romántica, casi perteneciente a la contracultura, que lo rodeó por mucho tiempo, y lo coloca en el terreno de juego de los grandes intereses económicos y geopolíticos, que abarcan desde gigantes de la agroindustria, como Cargill entre otros, hasta las grandes petroleras, pasando por la comunidad científica y llegando hasta los intereses ambientalistas, gubernamentales y no, que aspiran reducir las emisiones contaminantes generadas por la quema de combustibles fósiles.

Representa por lo demás un extraordinario aliciente para extender la frontera agrícola, principalmente en caña de azúcar (aunque otras materias competirán eventualmente con este cultivo), lo que involucra a zonas agrícolas en latitudes tropicales y subtropicales, con perspectivas de mayores ingresos para países grandes y pequeños (desde islas del Caribe hasta por supuesto Brasil) así como para los contingentes de mano de obra necesarios para su explotación. En este contexto, y en la medida que se acentúe a mediano y largo plazo la competencia entre usos alternativos para la tierra cultivable disponible, la iniciativa puede impulsar a la larga una reforma agrícola a nivel planetario. Las innovaciones tecnológicas que seguramente se seguirán generando pueden crear condiciones propicias para el aumento del ingreso de agricultores y campesinos en regiones y países muy deprimidos económicamente, incluyendo tierras aptas para producir otros rubros para el mismo propósito, con menos requerimientos de agua y nutrientes.

Esta visión a gran escala deja prácticamente sin público a la previa propuesta de Cuba-Venezuela de desarrollar el mismo combustible, bajo la dirección de cada gobierno, con perspectivas interesantes para adquirir una mayor influencia política, para la exportación de asesorías y equipos, y para el comercio inter-estatal concomitante, aunque a una escala probablemente apenas algo mayor que artesanal. Al quedarse así colgados de la brocha, los gobernantes de ambos países optaron por bombardear en forma inclemente la iniciativa americano-brasileña, contradictoriamente manteniendo en apariencia las ofertas iniciales de cooperación con países "amigos" y, en el caso venezolano, abandonando finalmente ("por ahora") la postura inicial.

¿Cómo afecta a Venezuela el proyecto del etanol? Básicamente, quizá, en lo referente a la oportunidad perdida de elevar su influencia regional a través de arreglos petroleros y de iniciar otras zonas de acción en el campo a través de actividades conectadas con el etanol pero controladas o dirigidas por su gobierno. Económicamente no parece una pérdida importante, porque al menos en la región difícilmente el combustible alternativo le quitará mercados al petróleo en el futuro previsible. Por ello decimos al principio que la motivación de las críticas fue esencialmente política.

Ahora, en la medida que vayan madurando las nuevas inversiones que impulsará el lanzamiento de esta nueva industria, se producirá mucho más maíz y sobre todo caña de azúcar, los agricultores de estos rubros recibirán más ingresos, se extenderá la frontera agrícola, y se generarán flujos nuevos de recursos beneficiando a campesinos y capitalistas del campo en estos y otros cultivos. El etanol deja de esta forma de ser un proyecto del socialismo del siglo 21 y pasa a ser un proyecto con viabilidad económica, respaldado por el mayor consumidor mundial de combustibles, con el cual se abren nuevas oportunidades permanentes a la actividad agrícola en muchos países de la región, y probablemente del mundo.

El proyecto es obviamente de largo aliento. Lo cual debe interpretarse como que irá produciendo cambios poco a poco desde un principio. El más importante de ellos será redistribuir recursos a favor de los agricultores, tomados de una parte de la enorme cantidad que los consumidores de combustible están dispuestos a pagar en todo el mundo. Así de simple. Un pequeño cambio estratégico para los importadores de petróleo, y una oportunidad muy significativa para los países con superficie cosechable y ganas de trabajar en el campo. Veremos hasta dónde llega cuando adquiera dimensión mundial operativa.

marzo 19, 2007

Inflación y Reconversión

Domingo Fontiveros
El brote inflacionario reciente es más grave de lo que se percibe por encima



Desde el colorado olimpo venezolano se viene anunciando una nueva unidad monetaria para 2008, en la que el bolívar actual equivaldría a una décima de céntimo. Producto de esta reforma o reconversión monetaria, la nueva moneda sería el "bolívar fuerte", denominación adjetivada que aspira denotar poder, fortaleza, solidez.

En esencia, esta reconversión es un acto apenas aritmético, aunque para darle importancia inmediata mayor a la que tiene, el gobierno quiere vincularla a la lucha contra la inflación, creando otro espejismo.

La inflación obliga a ponerle ceros adicionales a la moneda, pero quitarle ceros a la moneda no tiene efecto sobre la inflación. Esto lo conocen quienes en el ente emisor saben de la materia, y por ello eluden afirmar que esta "reconversión" sirva por sí para atacar el problema.

En todo caso, la nueva moneda es para dentro de 9 meses y aunque sirviera para reducir la inflación, que no sirve, más sentido y utilidad tiene discutir sobre lo que se está o no haciendo ahora con una finalidad antiinflacionaria, porque dada la magnitud y características del fenómeno inflacionario eso sí tiene carácter prioritario para el bienestar de la población.

De hecho, siendo cuestión a futuro, la reforma monetaria no tiene entidad suficiente para constituirse hoy en el tema económico central de discusión, aunque para el gobierno pueda convenir distraer el foco de atención del tratamiento de problemas urgentes.

Y es que el brote inflacionario reciente es más grave de lo que se percibe por encima. Primero, porque se viene acelerando con rapidez en forma continua. La tasa anual de inflación general hasta febrero fue de 20,4%, cuando hasta mayo de 2006 fue de 10,4%. ¡Una aceleración de 97%! En el caso de los alimentos, hasta febrero, el aumento de precios fue de 36%, con una aceleración de 181% respecto al de mayo en 2006.

Segundo, porque no es atribuible a devaluaciones o a causas exógenas, como ha sido usual en Venezuela. Sino a presión de demanda interna, resultado de la mezcla de política fiscal-monetaria demasiado expansiva, y a la aparición de límites en la propia capacidad de producción interna acentuados por la represión comercial desde el gobierno.

Es decir, el gobierno no está tratando de validar monetariamente una devaluación previa, ni compensar un shock negativo externo. Al contrario, la causa primaria de la inflación venezolana está en el excesivo gasto presupuestario, que ha potenciado la demanda hasta sobrepasar la capacidad de respuesta de la oferta, incluyendo importaciones. También se ha creado una excesiva oferta de dinero que supera con creces a la demanda. La economía está recalentada por excesivo gasto público, financiamiento monetario del presupuesto y descuido de la infraestructura productiva, aunado a la progresiva implantación de un marco institucional muy antieconómico.

A este respecto, el gobierno no hace nada sustancial. La reducción del IVA alivia brevemente el nivel del PVP, pero al mismo tiempo refuerza el desequilibrio de la demanda respecto a la oferta. También se mantiene la tendencia en el gasto presupuestario y se agrava el acoso al sistema de producción privado. Camino al barranco, pues, con todo y bolívar fuerte.

marzo 12, 2007

¿SOCIALISMO Y TRAGEDIA?

Por: Domingo Fontiveros


El régimen busca imponerle un modo de vida al país, con más desparpajo y en más numerosos terrenos que lo demostrado hasta antes del sufragio del 3-D pasado. A ese otro modo de vida lo llaman "socialismo", usurpando una denominación que distingue a partidos políticos serios de este y otros continentes, pero sigue sin definirlo, escondiendo todavía la verdadera intención de imponer un sistema ni democrático ni plural.

Con el cuento de que la democracia y el capitalismo son la culpa de los males del país, busca convencer a la gente en favor del socialismo y el gobierno personal. La verdad es que el desarrollo que traía Venezuela en décadas pasadas, se interrumpió por falta de más democracia y de más capitalismo. Lo cual en el fondo constituye una tautología, porque el desarrollo es precisamente éso: más democracia y más capitalismo, al menos mientras se alcanzan etapas históricas superiores muy distantes en el tiempo de nuestra Venezuela actual.

De hecho, partidos y políticos tradicionales, con pocas excepciones, perdieron la confianza de la ciudadanía por falta de más democracia, mientras que empresarios y empresas no se multiplicaron por falta de más capitalismo. Para colmo de males, la renta petrolera fue insuficiente y el sistema no pudo resolver las consecuentes dificultades financieras; la verdad es que incluso tratando de hacer lo mejor posible, la vieja dirigencia se limitó en la mayoría de los casos a poner parches en una estructura muy dañada, y a defender posiciones privilegiadas en la estratificación social. Lo que vino después es historia conocida.

El planteamiento del régimen no es de desarrollo, sino de acaparamiento por parte del Ejecutivo tanto de los poderes políticos como de los recursos económicos de la Nación. El gran acaparador es el Estado, en dimensiones inimaginables hasta hace poco. Y esta monopolización del poder y la riqueza es el verdadero planteamiento estratégico del régimen. A esto le ha querido poner la etiqueta socialista, insultando la inteligencia de los socialistas modernos y ofreciendo estímulos a los socialistas primitivos que todavía existen en el mundo, así como a gobernantes que por intereses concretos conviene que Venezuela encuentre dificultades crecientes con los EE.UU. y muchos otros miembros de la comunidad internacional en el juego geopolítico.

Aparte de ser una propuesta pre-moderna, contraria al sentido de la evolución universal, de la justicia social internacional y de los compromisos propios de un país con cierto estatuto en la comunidad internacional, como sistema de producción, distribución y crecimiento está condenado por anticipado al fracaso.

Los problemas que vienen aflorando en la coyuntura monetaria, como la inflación y el alza del dólar paralelo, son los primeros signos de las contradicciones acumuladas en lo profundo de la estructura económica, tanto por cambios progresivos en las reglas institucionales abiertamente adversos a la iniciativa privada y a la economía de mercado, como por una mezcla explosiva de políticas macroeconómicas que privilegian el desorden administrativo, el dispendio y la dependencia petrolera. De esta manera, se desechan importantes factores de producción, incluyendo el talento, la capacidad innovadora y el capital individual, se anarquiza el mercado laboral, y el aparato estatal asume compromisos que no está en capacidad de cumplir.

El país, en medio de sus conflictos internos y externos, ha vivido varios años seguidos en una luna de miel financiera que voló sobre la alfombra mágica de crecientes precios del petróleo en el mercado internacional. Pero la luna de miel está dando muestras de terminarse, porque de aquí en adelante el crecimiento bajará, los precios internos subirán más rápido, los excedentes se agotarán, la industria petrolera enfrentará dificultades crecientes para sostener o elevar producción, y las demandas sociales infladas por la retórica populista no encontrarán respuestas que sean cónsonas con una perspectiva eventual de recuperación de la inversión y de la sensatez fiscal.

Es obvio que el gobierno quiere proteger su popularidad y mantener viabilidad económica. Pero estos objetivos se presentan como crecientemente antagónicos en el marco de su planteamiento de economía política. En el plano conceptual incurre en inconsistencias gravísimas como la de rebajar las recaudaciones de IVA con fines antiinflacionarios, o agrandar los cupos de divisas para personas naturales por tarjetas de crédito y viajes con el fin de bajar las presiones en el mercado paralelo de divisas en el contexto de una oferta monetaria que supera en más de $ 20.000 millones a la demanda de dinero.

En la dimensión más política de las cuentas fiscales, los déficit de la industria petrolera no pueden ser ya más maquillados sin provocar repercusiones negativas en los mercados financieros y hasta en los traders del hidrocarburo, las disponibilidades de divisas se agotan pagando expropiaciones caprichosas de importantes intereses privados y practicando "cooperación" financiera internacional más allá de los límites de la elemental conveniencia del país. La informalidad burocrática que se creó alrededor de la noción nebulosa de las misiones ya va dejando las primeras ruinas en lo que alguna vez fueron instalaciones que levantaron el fervor popular. Y el dinero del gobierno comienza notoriamente a no alcanzar para todo.

Y es que la bonanza fiscal generada por los ingresos petroleros y no petroleros, por el frenético endeudamiento de los años recientes y el asalto al capital del ahora ex-Banco Central, no significó nunca abundancia permanente. Por el contrario, manejada con criterios esencialmente antieconómicos, en lo que respecta al cuidado de la fuente y el control de la eficiencia de los usos, la escasez real de bienes y servicios comienza a convivir con la abundancia aparente de recursos fiscales y monetarios, lo cual obligatoriamente lleva al alza generalizada de precios y al progresivo colapso de las perspectivas de crecimiento en la producción y el empleo.

Nuevamente hace falta una rectificación profunda de las políticas institucionales y cuantitativas en materia económica. Pero un régimen sin intención democrática, dominado además por una noción rudimentaria de aspiraciones socialistas, está en pobres condiciones para corregirse a sí mismo y replantear una propuesta nacional de desarrollo.

Drama para la población o, paradodiando a Gallegos, para una raza buena que ama, sufre y espera.