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noviembre 19, 2007




¡Cállate!
Trino Márquez
La imprecación del rey Juan Carlos al teniente coronel Hugo Chávez Frías, le ha mostrado al planeta Tierra lo que en Venezuela se sabe desde hace más de 15 años: que el Presidente venezolano solo reconoce y acepta las reglas que él establece, las cuales, de paso, modifica de acuerdo con sus caprichos, tal como pretende hacer con la Constitución de 1999, que luego de haberla impuesto y proclamado como la “mejor del mundo”, pasó a convertirse en un obstáculo cuando se dio cuenta de que con ella no podía reelegirse indefinidamente, ni implantar el comunismo sin forzar la barra.

Chávez llegó a Chile como si hubiese aterrizado en Sabaneta de Barinas. Regañó a la presidenta Michelle Bachelet por haber propuesto para la Cumbre el lema “cohesión social y políticas sociales para alcanzar sociedades más inclusivas en Iberoamérica”. Según el atrevido mandatario venezolano lo que había que tratar era la “solidaridad social”, consigna, según él, más combativa y comprometida con la realidad hispanoamericana. Además de la indelicadeza con la señora Bachelet, anfitriona de una reunión que tenía meses preparándose, Chávez pretendió darles lecciones a los chilenos acerca de cómo hay que encarar los problemas sociales. Craso error, pues muestra un nivel de desconocimiento ignaro sobre lo que ellos, sin tener petróleo, han alcanzado en materia de redistribución del ingreso y enfrentamiento a la pobreza. En la actualidad esa nación sureña exhibe uno de los índices más equitativos de América Latina en lo que concierne al reparto de la riqueza nacional, y sus políticas de desarrollo económico y social han permitido que durante las décadas recientes millones de chilenos hayan salido de la pobreza, mediante la obtención de empleos estables y bien remunerados, en un contexto macroeconómico en el que la inflación se ha mantenido en un dígito durante un período prolongado. La reducción de la inflación ha hecho posible que los ingresos reales crezcan y que el poder adquisitivo de los más necesitados mejore de forma sostenida.




Publicado Diario 2001 19/11/07
¿POR QUÉ CALLARSE?
IBEROAMÉRICA PRECISA LA REVOLUCIÓN LIBERAL
Carlos Goedder

A la indispensable Tania C., por su reciente cumpleaños.
“Confieso a Usted que deseo tanto la libertad y la independencia del Nuevo Mundo como temo la anarquía y el sistema revolucionario… Permanezcan más bien, si es necesario, un siglo más bajo la imbécil y bárbara opresión española”. Carta del Precursor Francisco de Miranda a John Turnbull en enero de 1789 (citada por D. Mauro Torres).


La reciente Cumbre Hispanoamericana ha sido otra demostración del fracaso institucional del mundo hispánico, tanto español cuanto americano. La incapacidad para sostener un diálogo constructivo parece grabada en el espíritu de los españoles y sus antiguas colonias. El resultado del evento, referente a políticas de seguridad social, se vio empañado ante las infortunadas intervenciones de los representantes de Venezuela, España, Nicaragua y la incapacidad de la moderadora para evitar interrupciones a la intervención del Presidente español.

La actitud del Presidente Chávez durante el evento luce calculada. Hasta ahora su artillería verbal y anticolonial fue dirigida hacia EUA. Ahora, en la Cumbre Hispanoamericana, su bandera es ir contra la antigua potencia colonial española, génesis de la institucionalidad en la América Hispana. En la Cumbre, el Presidente venezolano buscaba el protagonismo y tal actitud tenía un contrapeso en España, nación que quizás sea, hoy por hoy, el mayor poder económico en la América Hispana. Tras la política exterior estadounidense tan desvinculada de Sudamérica durante este siglo, las inversiones extranjeras directas en la región siguen siendo crecientemente españolas, dirigidas hacia el sector de servicios -banca, electricidad, petróleo, telefonía…-. La incapacidad de Hispanoamérica para generar capital privado local ha sido suplida por España y EUA. El enfrentamiento promovido por el Presidente Chávez en la Cumbre Hispanoamericana, más allá de los intereses inmediatos referentes a las elecciones, me luce que apunta al mediano plazo. Se vienen los bicentenarios de la emancipación política hispanoamericana de la metrópoli española. El año de 1810 es el ecuador de tales conmemoraciones, si bien ya desde 1808, con la invasión napoleónica a España, se catalizan las ansias de independencia en las colonias americanas.

El régimen chavista, enclavado en la simbología de la guerra independentista, es el primero capaz de invocar aquellas fechas para buscar una nueva enemistad internacional y más aislacionismo en la América Hispana. Más allá de la bandera política, hay un botín apetitoso: pasar a las manos gubernamentales los activos empresariales españoles abriría nuevas posibilidades para los empleados públicos corruptos y sus socios. Para mantener un régimen de intervención gubernamental creciente, es preciso ir engrosando las recompensas para los acólitos y así entrelazar aún mejor los hilos de complicidad entre una sociedad esclava y un gobierno autoritario.
¡Cállate, chavelaca!
Fernando Amerlinck
15 de Noviembre de 2007
Acá dan hasta ternura las fuerzas vivas de la “izquierda” mexicana que no se atreven a tocar al dictador que les es simpático, nomás porque dice representar sus mismas causas políticamente correctas. Aunque suprima libertades, censure, violente, reprima, propicie la división, ataque al extranjero y al diferente, ataque a quien se le oponga.

El monarca absoluto Hugo Chávez bien sabe manejar la prensa y definir los temas de la opinión pública. Con astucia de pejelagarto, sabe que si para un político lo segundo peor es que se hable mal de él, lo peor es que no se hable de él.

Con tal de ganar reflectores y manejar la opinión pública Chávez graba canciones, recita poemas, dice gracejadas, aparece en cadena nacional, dice lo que sea, y exaspera a cualquiera. Ahora le toca al rey Juan Carlos I: “¿Por qué no te callas?”

Chávez había llamado repetidamente “fascista” a José María Aznar; su sucesor Zapatero lo defendió: “Se puede estar en las antípodas de una posición ideológica… pero el ex presidente Aznar fue elegido por los españoles, y exijo respeto”.

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